El Quokka y su Ángel

 
Quokka
angel

Había una vez un pequeño Quokka que vivía en una isla, de repente un día, sin saber cómo se encontró en un sitio extraño, no entendía nada, se encontraba en una jaula y se dio cuenta que la puerta estaba abierta, salió rápidamente de ese lugar.

No sabía dónde pero su estómago tampoco le dejo pensar demasiado… Tenía hambre…

El pequeño Quokka comía lo que podía y se escondía muerto de miedo, había animales que nunca había visto… Veía muchas personas y no había nada de naturaleza…

Encontró un escondite en el cual se sentía muy seguro, era un parking que estaba en la calle.

Un día se fijó que una chica le miraba, primero se alegró y acto seguido lo miro entristecida y lo empezó a llamar. Él se asustó, no sabía las intenciones, así que volvió corriendo a su escondite.

Al día siguiente, desde su escondite vio que la chica se acercaba al punto donde se habían visto por primera vez, dejaba algo y se iba.

Pensó que quizás eso lo mataría, pero tenía tanta hambre que pensó “¡Al carojo!”

Estaba dulcemente horroroso, pero se lo comió.

No le sentó del todo bien, pero sobrevivió.

Al día siguiente volvió a ver a la chica dejar otra cosa.

“Esto estaba muy salado… uggggg ¡¡¡Qué asco por Dios!!!"

Al día siguiente vio que dejaba algo diferente… “Esto me gusta más” “EUREKAAAAAAAAA” “Me sienta bien”

Por fin parecía que la chica había dado en el clavo.

Día tras día vio como la chica le dejaba comida y él iba comiéndosela.

Se sentía seguro en su escondite, pero a la vez solo y triste… Así que decidió que se iba a lanzar, ese día escondido espero a ver a la chica y cuando la vio salió con mucho miedo, pero salió. Estaba dispuesto a que ella lo viera comer, pero vio que ella le acercaba un dedo e instintivamente salió corriendo a su guarida.

Eso se convirtió en rutina, un día ella saco el dedo y él lo toco… Pensando que raro y suavecito era tocar ese dedo…

Entonces miro el rostro de la chica y pensó: “Que bonita que es y que mirada color miel más tierna ¿será un ángel?”

Y como él si creía en los ángeles, se subió a su hombro y rezo de no haberse equivocado y no lo hizo… Sintió que esa chica con mirada dulce le ofrecía un hogar, no era su hábitat natural, pero sentía que su corazón cuando estaba ella latía fuerte y seguro.

Vio que había días que cuando comían ella se ponía luego triste. Y pensó que quizás no le sentaba bien su comida, así que le ofreció una de sus cositas verdes.

Ella intuyo que le estaba diciendo el Quokka y a partir de ahí ella decidió comer tan sano como comía el Quokka. Se veía llena de vitalidad, tranquila y muy sonriente.

Alguna vez se daba un caprichito, pero le sentaba bien porque eran ocasiones puntuales.

El Quokka y la chica eran muy felices juntos.

Años más tardes, el ángel del Quokka conoció a un chico con la barba rojiza.

Un año más tarde la pareja viajo a Australia, llevando al Quokka a su hábitat natural.

Él se hubiera quedado ricamente con su ángel ya que sentía que cuando estaban juntos ese era su hogar, pero sabía que estando juntos o no, sus corazones siempre estarían unidos.

Y que LAURA para él significaba hogar.💖

Esté cuento lo escribí para una de mis coachee...

Estoy segura que cuidas a las personas que quieres lo mejor que sabes, estoy casi segura que tienes personas HOGAR. ¿Quién cuida de ti? No todos tenemos un Quokka en nuestra vida para cuidar y que nos recuerde cuidarnos, nuestros seres queridos tienen sus vidas y sus problemas.

Te animo a que seas tu propio Quokka y que dentro tuyo encuentres un HOGAR al que regresar cuando te sientas perdido.✨

Imagínate cambiar esas lentcomportamienque no te gusta de t¿Lo sigues viendo igual?

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